El Gabinete del Doctor Frikinstain

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Monday, February 06, 2006

Con amor



Me apetecía desde hace tiempo escribiros sobre cómo se realiza un cómic y que podáis descubrir tras estas líneas algunas de las cosas que me habéis preguntado en varias ocasiones. Así que sirvan estas palabras escritas como linterna para el opaco mundo editorial, intentando no despotricar mucho por los tantos porcientos que cobran unos y otros.
Como cualquier arte narrativo una narración gráfica se inicia con la idea. La IDEA. Esa amante miserable que viene cuando quiere y cuando la llamas siempre está en brazos de otro. Surge tomando una cerveza, un bocadillo, viendo la televisión, observando la realidad y desentrañándola... ya sabéis, pensar de vez en cuando es doloroso pero puede dar sus frutos. A partir de la idea, el guionista estudia y se informa sobre la materia que va a desarrollar y escribe un guión literario (en el que se cuenta la historia y aparecen los primeros bocetos de los textos de los bocadillos) y un guión técnico (donde se define el número de viñetas, cómo van a ir colocadas, su contenido, colores, detalles...). Si bien la elaboración del guión literario es bastante amena, la parte técnica es mucho más ardua y, encima, ¡nadie la va a leer!
Una vez terminado este trabajo comienza la labor del dibujante. Descifra lo que quiere decir el escritor, discute con él algunas cosas y por fin comienza con el lápiz. Una vez dibujado todo se entinta y si hay color, se colorea. Una labor de chinos amorosos, todo hay que decirlo.
Pues bien, cuando uno cree que la obra está terminada el trayecto que aún queda es mayor que el que se ha hecho. Encontrar una editorial que lo quiera publicar, escanear las páginas, hacer pruebas de imprenta, dibujar la portada, que todo el mundo esté de acuerdo... Una carrera de fondo en la que pasan meses y meses y, por mucho que empujes y empujes, el niño dice que no sale... y si dice que no sale, no sale.
Solo cuando el editor está contento, el de la imprenta no pone pegas, el distribuidor sen enrolla y los autores dicen que sí porque ya no aguantan más con la comadrona, entonces se produce el milagro de la vida.
Por último llega lo mejor; las críticas de gente que no sabe que cualquier obra lleva muchísimas horas muy mal pagadas de trabajo. Y que, por lo general, tal como está el mercado en España, todo esto, se hace con amor.

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