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Thursday, February 16, 2006

El monte Buciero



No os voy a intentar soltar el rollo con que debéis visitarle porque es el encinar costero más importante del norte de la península ni por las defensas que los franceses construyeron en él ni nada por el estilo. Debéis cogeros el bocata y plantaros en Santoña porque es un lugar precioso y un paseo espléndido.

Estuve la semana pasada y tuve suerte porque hizo un día estupendo. Sol y buena temperatura que ayudaron a que el día fuese completo. Aunque las botas me hicieran daño en la vuelta.

Saqué unas fotos para convenzeros. Espero que el esfuerzo valga la pena y nos dejemos de ir a destinos míticos cuando no conocemos lo que tenemos cerca.

Para los que queráis saber algo más os copio esto de la dirección http://www.alumnos.unican.es/~uc6961/buciero2.htm

Santoña era, siglos atrás, un tómbolo, es decir una península unida a tierra sólo por un istmo de arena, la playa de Berna, que en las pleamares de fuerte coeficiente quedaba bajo las aguas. El núcleo de esta península lo constituye el monte Buciero, una mole calcárea que se alza frente a la desembocadura del Asón, y a cuyos pies, sobre una plataforma totalmente llana, se ubica la villa de Santoña.

El Buciero no alcanza demasiada altitud, pues culmina en los 378 metros de Peña Ganzo. Pero al levantarse desde el mismo mar, forma espectaculares acantilados, sin duda los más impresionantes de la costa cántabra. En esta zona se ubican dos pequeños faros, llamados del Pescador y del Caballo, este último situado en el sitio más increíble que pueda pensarse, en un promontorio sobre el mar y al pie de un acantilado escarpadísimo, en el cual se han tallado unas escalerucas que permiten acceder hasta él por tierra.

El monte Buciero destaca desde el punto de vista natural por su magnífico encinar. A sus pies, el estuario del Asón constituye una zona húmeda de la mayor importancia. Pese a las desecaciones, contaminación y demás agresiones que han sufrido estas marismas, son todavía uno de los puntos de mayor interés ornitológico de la Península Ibérica. Su reciente declaración como Reserva Natural es un paso fundamental para asegurar su conservación.

La villa de Santoña, situada entre el monte y la marisma, se encuentra en cierta manera costreñida por su situación en medio de un área tan privilegiada desde el punto de vista natural. Esperemos que en el futuro se haga compatible el desarrollo de Santoña con la conservación de su valioso entorno, una de las mayores riquezas con que cuenta la villa.
El Buciero es un buen ejemplo de cómo la práctica del montañismo no siempre ha de vincularse a grandes altitudes y picos famosos. El Buciero merece que le dediquemos una visita.


¿A qué estais esperando? Venga, venga a visitar Cantabria...




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